DEJAR QUE DUELA

Hasta que deje de doler.

Dejar que te traspase,
que te tome,
que te sobrepase.

Tendemos a no querer abrazar las emociones más incómodas.

El miedo,
el dolor,
el asco,
la incomodidad,
el hastío,
la rabia,
el odio.

Pero, ¿qué pasaría si nos paráramos a escuchar?

Simplemente a dejar que nos duela,
cada célula de nuestro cuerpo.

Perder el miedo al miedo,
hasta que deje de doler.

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